Talento Femenino En Álava : Susana Malón Giménez

Sin mujeres STEM, se pierde talento y otros puntos de vista y enfoques en los proyectos, tanto en su creación como desarrollo y ejecución.

Susana Malón es Licenciada en Ciencias Físicas además de tener un máster en Astronomía y Astrofísica. Confiesa que desde pequeña le ha gustado el universo y observar las estrellas y preguntarse por todos los misterios que esconden, eso unido a una profesora de física en COU que les motivó hasta el “infinito”, hizo que tomase este camino.

Preocupada por el medio ambiente y lo frágil que es La Tierra, estudió un máster de ingeniería del medio ambiente.

Actualmente es CEO y directora técnica de Lumínica Ambiental y  técnica auditora Starlight realizando  certificaciones de la calidad del cielo nocturno en distintos territorios para su declaración como Reserva o Destino Turístico Starlight y la puesta en marcha del turismo astronómico.

Forma parte de la Red de Innovación y Excelencia Profesional en Ciencias y Tecnologías Físicas del Colegio Oficial de Físicos, que en el año 2013 la reconoció como «Física de Excelencia».

Además, le encanta la divulgación y desarrolla programas educativos para acercar las maravillas del cosmos y la problemática de la contaminación lumínica a las aulas y al público en general con COSMIUM, un planetario 360º full dome.

 

 

 

Susana, cuéntanos ¿Qué es la contaminación lumínica y que soluciones aportáis desde Lumínica Ambiental?

Es un tipo de contaminante medioambiental generado por el alumbrado nocturno de nuestros pueblos y ciudades, polígonos industriales, anuncios y pantallas publicitarias, parques eólicos, etc., es decir, todo aquello que introduzca luz en el medioambiente nocturno. Por eso, el exceso de iluminación artificial nocturna no justificada, dirigida de forma no adecuada y en rangos espectrales (color) perjudiciales, es y debe ser considerada como un tipo de contaminación ambiental, al igual que el ruido o la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, por ejemplo.

Casi desde que surgió La Tierra junto con el Sistema Solar hace unos 4650 millones de años, ha habido un ciclo diario día-noche al que nos hemos adaptado todos los seres vivos. La mayoría de las especies necesitamos la luz del día y la oscuridad de la noche para que nuestro reloj interno o ritmo circadiano esté sincronizado y no se generen distintos tipos de enfermedades. Por eso tener la luz de una farola que invada nuestras viviendas por la noche, es molesto y nada saludable. Pero, además, más del 65% de las especies animales viven de noche, por lo que precisan la oscuridad para sobrevivir.

Así que la contaminación lumínica presenta numerosas repercusiones negativas demostradas en numerosos estudios y proyectos de carácter técnico y científico en varios ámbitos: energético y económico, emisiones GEIs, seguridad, salud, biodiversidad nocturna, ciencia (astronomía) también cultura.

Desde hace 20 años desarrollamos proyectos de contaminación lumínica y estudios de impacto ambiental por la iluminación exterior que pueden generar distintos tipos de infraestructuras (industriales, generación de energía, transportes, eventos, ocio, turísticas, etc.) junto con las recomendaciones detalladas para su minimización.

También controlamos la contaminación lumínica y buscamos la máxima eficacia y eficiencia energética realizando auditorías energéticas y lumínicas de instalaciones de iluminación nocturna en municipios, industrias y grandes infraestructuras de distintas características. Mapas lumínicos para comprobar el nivel de iluminación y uniformidad en distintos tipos de entornos. Todo ello para posteriormente redactar los planes de directores para la óptima gestión de instalaciones de alumbrado exterior dentro y fuera de zonas de máxima protección contra la contaminación lumínica.

Otra solución que aportamos desde Lumínica Ambiental para minimizar la contaminación lumínica es la redacción de diferentes documentos técnicos en materia de alumbrado exterior y contaminación lumínica y en la elaboración de reglamentos y ordenanzas de alumbrado y protección del cielo nocturno, así como diversos documentos divulgativos orientados a los ayuntamientos sobre prevención de la contaminación lumínica.

Finalmente, también caracterizamos la calidad del cielo nocturno y llevamos a cabo el proceso de certificación Starlight (Reserva, Destinos Turísticos Starlight, municipios, parques estelares, etc.) para la preservación del cielo nocturno y el desarrollo del Astroturismo. Son proyectos estratégicos y muy especializados y ya llevamos 40 territorios a nivel nacional e internacional (actualmente el 60% de las certificaciones).

 

 

¿En que ha radicado vuestro éxito?

Sin duda en la especialización a nivel de conocimiento técnico y desarrollo tecnológico de equipamiento para la toma de medidas, innovación en las metodologías y protocolos de medición y evaluación de la contaminación lumínica. Estamos haciendo “camino al andar” porque es un tipo de contaminante que aún está casi en la prehistoria en comparación con otros contaminantes como el ruido, que tienen incluso legislación específica.

 

¿Era el trabajo de tus sueños?

Desde luego que sí. Me ha costado muchos años porque era un trabajo que no existía, me lo inventé y he ido construyendo, dando visibilidad a este problema medioambiental para finalmente demostrar la necesidad medirlo y controlar por todos los beneficios que tiene. No ha sido un camino fácil, ni había “senderos”, ni “señalizaciones”, ni “instrucciones” que me dijeran por dónde ir. Y es que básicamente no existía mercado.

Pero la respuesta a esta pregunta es que sí: luz, estrellas, medioambiente, divulgación, contacto con la naturaleza…un cóctel maravilloso para mí.

 

¿Profesionalmente cuál es la decisión más difícil que has tomado?

Dejar un trabajo fijo y arriesgarme a emprender por mí misma con un modelo de negocio difícil de definir porque como ya he dicho antes, no existía mercado, ni normativa, ni una necesidad en la sociedad ni en la administración para desarrollar este tipo de proyectos, porque “¿Cómo va a contaminar la luz?”. Ha sido y está siendo duro, pero miro hacia atrás después de 20 años y ha merecido y está mereciendo la pena, a pesar de los altibajos, de los inconvenientes que tenemos las mujeres autónomas…

 

¿Cómo entiendes el liderazgo femenino?

Para mi es la participación de las mujeres en altos cargos donde se toman decisiones, se establecen estrategias, se dirigen equipos, etc. y aquí, además de la formación y experiencia, tenemos más capacidad de escucha, empatía, comunicación y trabajo en equipo. Esa es mi experiencia personal.

 

En este camino ¿has seguido algún modelo o referente?

Tengo muchas mujeres físicas referentes que son ejemplo de constancia, superación y de saber sobrevivir en el mundo de la ciencia, donde las mujeres no han podido visibilizarse hasta hace apenas unas décadas, pero que han formado parte de grupos de investigación pioneros y han sido decisivas para grandes descubrimientos en los que lamentablemente, el mérito y reconocimiento era para sus compañeros.

Quizás Hipatia de Alejandría, Caroline Herschel (primera mujer astrónoma profesional de la historia), Henrietta Leavitt, Vera Rubin, Jocelyn Bell…

Pero mis referentes en esta carrera del emprendimiento y de la vida, son mi madre Marimar que me enseña cada día a creer en mi misma, me animó desde el principio a estudiar lo que me hiciese feliz y siempre me dice que nadie puede decirme lo que puedo o no puedo hacer, que piense en grande, pero con los pies en la tierra y sea constante. Y sobre todo mi abuela Araceli, que tenía un tesón abrumador y que con 70 años aprendió a leer y escribir. Siempre recordaré hacer las cuentas de los cuadernillos Rubio con ella en mis veranos en Gallur.

 

 

Según datos de la UNESCO, la presencia femenina en las aulas de carreras STEM apenas es del 35%. ¿Por qué crees que las mujeres prefieren otras especialidades y por qué sigue existiendo esta brecha de género en la universidad?

Sigo pensando que, a pesar de haber evolucionado notablemente en este sentido, es un problema de creencias socioculturales y estereotipos de género. Debemos llegar con más intensidad a las aulas y ofrecer información y experiencias reales, especialmente en Secundaria. Falta presencia en las aulas de mujeres profesionales STEM de carne y hueso en las que puedan verse reflejadas, no sólo referentes que parecen “inalcanzables”, se debe trasladar el positivo de que es posible ser mujer STEM y por supuesto mejorar la calidad de la educación científica, porque con educación y formación se ganan muchas cosas (casi todo).

 

¿Y qué hay de las empresas? ¿Se ve reflejada esta brecha de género también en el mundo profesional?

Sin duda, a nivel empresarial seguimos también hablando de problema sociocultural y estereotipos, pero aquí ya aparecen los altos techos de cristal.

Personalmente creo que la maternidad y conciliación familiar es un aspecto clave para entender esto. La pandemia y confinamiento por COVID-19 lo ha puesto más en evidencia aún, ya que la labor investigadora de las mujeres STEM disminuyó durante el confinamiento porque aumentaron el tiempo dedicado a los cuidados de la familia y el hogar.

 

¿Con qué retos y dificultades se encuentran actualmente las empresas por la falta de talento femenino?

Sin mujeres STEM, se pierde talento y otros puntos de vista y enfoques en los proyectos, tanto en su creación como desarrollo y ejecución.

Además, estamos perdiendo diversidad, una gran oportunidad de revertir la situación de invisibilidad y discriminación negativa que las mujeres han sufrido a lo largo de la historia, en todos los ámbitos, profesional, científico… Si no estamos, las cosas seguirán haciéndose de la misma manera y seguiremos con los estereotipos de siempre.

 

En referencia a tu experiencia profesional, ¿cómo has vivido esta desigualdad entre hombres y mujeres en el mundo STEM? ¿Has tenido que superar algún obstáculo o barrera para llegar a donde estás actualmente?

Cada vez me encuentro con más mujeres STEM que lideran y gestionan proyectos, pero son mujeres que han tenido que trabajar más duro y demostrar su capacidad.

Yo misma en numerosas reuniones he sido la única mujer y cuando he ido con algún compañero, siempre le miraban a él porque pensaban que era el que lideraba el proyecto…

También es cierto, que la falta de mujeres en mi ámbito profesional, me ha dado más visibilidad, pero desde luego todo pasa por tener la mejor formación posible, querer aprender cada día y la empatía.

 

¿Crees que el emprendimiento es una posibilidad para cerrar esa brecha?

Por supuesto. Emprender supone “romper” con todo, un punto de inflexión en tu vida, salir de la zona de confort, pero eres la que toma las decisiones (acertadas o no). Llevas el timón dentro de tu propio proyecto, eso no tiene precio.

 

Susana hoy viene a visitarte Haizea, tiene siete años y quiere ser física cuando sea mayor. ¿Qué le dirías?

Decide por ti misma lo que quieres hacer y te apasiona. No te guíes por lo que oyes o dicen por ahí…Si quieres ser física hazlo, al menos inténtalo. ¡Sin miedo, sin vergüenza y sin pereza!

 

 

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