Silvia Ruiz

Silvia Ruiz
Socia y directora de la oficina de Vitoria-Gasteiz
EJASO
Derecho, tecnología, privacidad e inteligencia artificial
Silvia Ruiz despliega su trayectoria en un terreno especialmente exigente y actual: el punto en el que confluyen derecho, tecnología, privacidad e inteligencia artificial.
Actualmente dirige la oficina de EJASO en Vitoria-Gasteiz, es socia del área de Medios y Entretenimiento y del área de Privacidad, y asume además la responsabilidad de la zona norte para País Vasco y Navarra. Su perfil reúne experiencia jurídica, visión estratégica y una especial capacidad para acompañar a organizaciones que necesitan incorporar innovación sin perder seguridad, criterio ni cumplimiento normativo.
A lo largo de su carrera, ha transitado por firmas y entornos de referencia como ECIJA, BSK Legal & Fiscal, Sony Music Entertainment, Endemol Shine Group o The Blackout Project, construyendo una especialización muy sólida en propiedad intelectual, derecho audiovisual, nuevas tecnologías y protección de datos.
A esa trayectoria suma una importante labor docente y de mentoría en entidades como Zineuskadi, Fundación Comunicando Futuro, UNIR, Universidad Nebrija y APIKA, lo que refuerza una dimensión profesional que no solo asesora, sino que también forma, orienta y transfiere conocimiento.
Para Silvia, lo más difícil son los proyectos que exigen integrar la inteligencia artificial en organizaciones que ya están en funcionamiento, un proceso que no consiste solo en incorporar herramientas, sino en hacerlo con gobernanza, con criterios éticos y con respeto a una normativa que todavía está terminando de aterrizarse.
Desde esa posición aporta lo que más falta hace cuando llega una tecnología nueva: seguridad jurídica, análisis de riesgos y un marco de confianza para que las tecnologías disruptivas puedan desplegarse de forma responsable dentro de empresas e instituciones. En el trabajo diario, impulsa una cultura basada en el análisis compartido, el debate y la reflexión crítica.
Defiende equipos capaces de discutir, contrastar enfoques y cuestionar cómo hacer mejor las cosas, porque entiende que la diversidad no es solo un valor inspirador, sino una condición práctica para construir proyectos sólidos.
En su visión, la inteligencia artificial ya no es una promesa futura, sino una realidad presente, y precisamente por eso insiste en la necesidad de equilibrar innovación y cumplimiento, velocidad y criterio, avance tecnológico y responsabilidad.
A quienes se asoman por primera vez al sector tecnológico, les lanza un mensaje directo: que piensen a lo grande, pero que también estén dispuestas y dispuestos a analizar, investigar y cuestionar constantemente. Para ella, la tecnología exige curiosidad, exigencia intelectual y una implicación auténtica. No basta con subirse a la ola: hay que querer comprenderla de verdad.
Y esa actitud, rigurosa y apasionada al mismo tiempo, resume bien la forma en que ella misma ejerce su profesión.

