Uhma Aitana Sánchez Peñas

Uhma Aitana Sánchez Peñas
Fundadora
Kodegu Akademy
Tech 2026
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Uhma Aitana Sánchez Peñas encarna una manera muy viva y muy valiente de acercarse a la tecnología: desde la práctica, desde la curiosidad y desde el deseo de abrir camino a quienes vienen detrás.
Estudiante del Grado en Ingeniería Electrónica Industrial y Automática en la Escuela de Ingeniería de Vitoria-Gasteiz, y titulada en Mantenimiento Electrónico en Jesús Obrero, ha ido tejiendo un perfil técnico que combina electrónica, programación, robótica y una marcada vocación divulgadora.
A ello suma experiencia con herramientas como Matlab, Labview, Unity, Python, Arduino, Solid Edge, Autodesk Inventor o Proteus, junto a capacidades personales como el liderazgo, la organización, la adaptabilidad y el trabajo en equipo. Su recorrido profesional ya deja ver una combinación poco frecuente entre formación técnica y compromiso educativo.
Trabaja actualmente en la oficina técnica de Osoak, ha completado una etapa de formación dual en Comercial Electrónica Gasteiz, y durante varios años ha impartido clases particulares y talleres de programación y robótica en distintos entornos, desde Camp Tecnológico hasta Baskonia-Alavés Group, la Academia Omega o el propio Instituto Jesús Obrero.
Esa trayectoria no solo habla de conocimientos, sino también de una capacidad muy especial para traducir lo técnico en aprendizaje accesible y motivador para otras personas.
Entre los proyectos que mejor la representan destaca Kodegu Akademy, una academia tecnológica dirigida a niñas, niños y adolescentes de entre 7 y 17 años, pensada para que puedan descubrir tecnologías como la robótica, la impresión 3D, la programación con Arduino, el diseño, los circuitos electrónicos o el desarrollo de videojuegos.
Uhma lo define como el reto más importante de su trayectoria. La iniciativa ha ido tomando cuerpo a través de presentaciones, premios y pruebas piloto con jóvenes participantes.
Por el camino han llegado su participación en Álava Emprende, su paso por Araba Ekin, la puesta en marcha de la prueba piloto y la vinculación del proyecto con Osoak. Lo que aporta a la tecnología en Álava nace precisamente ahí: en la base.
En enseñar desde edades tempranas que la tecnología no es un territorio ajeno, y en insistir especialmente en que también hay sitio para las chicas en un ámbito donde todavía persisten muchos estereotipos.
Su visión sobre el futuro apunta con claridad a la inteligencia artificial, pero no desde una lógica pasiva, sino como una herramienta que exige pensamiento crítico, criterio propio y capacidad para no dejar que decidan otros. También reivindica con fuerza la diversidad de perfiles, recordando que saber programar, soldar o diseñar no está reñido con una personalidad creativa, distinta o alejada de los moldes tradicionales.
Su mensaje para quienes se están asomando al sector tecnológico resume muy bien su propio camino: atreverse. Atreverse sin esperar a dominarlo todo, atreverse a aprender poco a poco, atreverse a equivocarse y a crecer en el proceso. Porque, como demuestra su experiencia, en este mundo no hace falta encajar en un único modelo para tener un lugar; hace falta más bien decisión, curiosidad y ganas de construir.
