MUJERES VISIBLES: Elizabeth Bugie Gregory

 

 

 

 

 

La bioquímica Elizabeth Bugie Gregory nació un 5 de octubre de 1920.

Elizabeth estudió el grado de microbiología en la Universidad para mujeres de New Jersey y después obtuvo su maestría por la Universidad de Rutgers. Allí, empezó a trabajar en el laboratorio de Waksman, en 1942, en un espacio donde los científicos se dedicaban enteramente a buscar el antídoto para la tuberculosis. Elizabeth fue un miembro muy importante del equipo; una excelente microbióloga que ayudó en la identificación de la estreptomicina, un antibiótico activo contra la tuberculosis.

En el artículo del descubrimiento del antibiótico, publicado en 1944, su nombre aparece junto al de sus dos compañeros. No ocurre lo mismo en el documento de la patente; en él no hay rastro de Elizabeth. Schatz se hizo el loco y dijo que “nunca había escuchado esa historia”. En cambio, la hija de Gregory contó lo que su madre le había explicado en alguna ocasión: ‘Se acercaron a mí en privado y me dijeron: algún día te casarás y tendrás una familia y no es importante que tu nombre esté en la patente’”.

 

Fue Selman Waksman quien ganó el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1952 y se llevó el crédito por el descubrimiento. El programa de televisión Industry on Parade, dedicó un capítulo al descubrimiento. En este episodio aparece el bioquímico Selman Abraham Waksman junto a su equipo en la Universidad de Rutgers. A nadie le sorprende que, en los planos principales, el centro siempre lo ocupe este hombre con bata blanca, una corbata bien anudada, gafas y bigote.

Al final, Elizabeth consiguió una parte muy pequeña de la patente –comparada con lo que se llevaron sus compañeros: Waksman obtuvo el 10 %, Schatz el 3 %, y Gregory el 0,2 %. El resto fue destinado a una fundación de investigación de Rutgers.

Elizabeth no le daba ninguna importancia al éxito; siguió trabajando en lo que le gustaba por el amor que le profesaba a la ciencia. De esta manera, investigó sobre el desarrollo de otras sustancias antimicrobianas.

Después de trabajar en la Universidad de Rutgers, fue contratada por el laboratorio Merck, donde investigó el ácido pirazinoico y la penicilina como posibles antibióticos contra la tuberculosis. Se casó en 1950 cuando tenía treinta años, con otro microbiólogo, Francis Joseph Gregory, quien también trabajó en el laboratorio de Waksman. Tras casarse, dejó su trabajo y se dedicó enteramente a criar a su familia. Más tarde, volvió a los estudios, para decantarse esta vez por la biblioteconomía.

Murió en 2001. Tenía 80 años.

Elizabeth tenía una mente prodigiosa. Según su hija, la microbióloga Eileen Gregory, “era una mujer en un campo de hombres y estaba presionada”.

 

 

“Durante la mayor parte de la historia, Anónimo era una mujer”.

Virginia Woolf

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