MUJERES VISIBLES: CARMEN CONDE

 

“¡Qué horror! Pues tendrán que hacer uno”, exclamó Carmen Conde Abellán cuando le dijeron que no había baño de señoras en la Real Academia Española (RAE).

1978 fue un año importante para el mundo de la lengua: dos siglos y medio después de su fundación, la Real Academia Española aceptaba por primera vez que una mujer, Carmen Conde.

Al día siguiente, uno de los principales diarios nacionales lo anunciaba así en su portada: “Carmen Conde, nuevo académico de la lengua”.

Carmen Conde tras la lectura de su discurso de entrada en la Real Academia Española, en febrero de 1979.

Poeta y narradora española cuya obra lírica suscribe las propuestas de la poesía existencial de los años treinta. Considerada la mejor representante femenina de su generación, tras publicar sus primeros poemas en las revistas Ley, Sí y Diario poético, de Juan Ramón Jiménez, en 1929 publicó Brocal, libro que reúne poemas en prosa, cuyas metáforas de delicada factura y original imaginación motivaron el elogio de la crítica del momento.

Carmen Conde, fue una maestra española, destacada por su creación poética, narrativa y ensayística. Nació en Cartagena de España el 15 de agosto de 1907. Es una de las pocas voces femeninas de la Generación del 27.

Fundó la Universidad Popular de Cartagena, una institución para educar adultos de bajos recursos.

Fundó también junto con su esposo, la Revista Presencia de la misma Universidad Popular. En 1933, en Madrid, ocurrió un hecho que le marcó la vida y el trabajo poético: el nacimiento de su hija muerta.

En 1936, comienza la Guerra Civil Española y se inicia también un cambio para los intelectuales de ese país, que habían estado del lado de la Segunda República, entre los cuales se encontraban Carmen Conde y su marido.

En 1937, fue maestra en la Escuela Nacional de Niñas Nº3 en Murcia y también trabajó en educación para adultos alfabetizando mujeres en La Casa de la Mujer, una institución política antifascista y feminista del grupo denominado: Agrupación de Mujeres Antifascistas.

Cuando termina la guerra, tuvo que vivir separada de su esposo, pues ambos tuvieron que esconderse en distintas casas, ya que estaban acusados por apoyar el republicanismo. Fue una época dura pero también muy productiva a nivel literario.

En 1979, ingresa a la Real Academia Española como individuo de número con la letra “K” y en 1987, gana el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, por la obra: Canciones de nana y desvelo.

“Pasión del verbo”, “Honda memoria de mí”, “Signo de amor”, “Ansia de la gracia”, “Una palabra tuya”, “Obra poética 1929-1966”, “En manos del silencio”, “Las oscuras raíces”, “A este lado de la eternidad” y “Soy la madre”, forman parte de la obra de la considerada máxima representante femenina de la literatura de su tiempo.

Visibilizar a Carmen Conde es poner el foco en una generación de poetas y artistas marginadas de las antologías, de los medios, de las bibliotecas y de los museos por su condición de mujeres, por ende, poner el foco en dicha marginación histórica. Una marginación y discriminación que se intentó resarcir con la concesión a Carmen Conde de un sillón en la Real Academia de la Lengua Española. Pero ese acto no da cuenta de la magnitud de toda la actividad desplegada por la escritora. Es por ello que sus creaciones y su activismo deben ser conocidos. Visibilizarla a ella es también poner en valor la labor de tantas mujeres en el terreno cultural, sus esfuerzos por mantener una base de alfabetización que llegue a todas las clases sociales, su actividad en pro del cambio y del feminismo a través de la educación y la literatura.

 

 

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