DÍA DE LAS ESCRITORAS

 

El Día de las Escritoras surgió por iniciativa de la Biblioteca Nacional de España, la Asociación Clásicas y Modernas y la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) para compensar la discriminación histórica de las mujeres en la literatura.

A pesar de los muchos nombres de escritoras que los especialistas conocen y estudian anteriores al siglo XIX, en raras ocasiones aparecen mencionadas en los manuales de estudio y ni siquiera en los programas de historia literaria de la universidad en España. En el Siglo XIX gran parte de las mujeres escritoras tenían que publicar con un seudónimo de hombre para ser tomadas en serio. Émily Brontë y sus hermanas fueron muestra manifiesta de ello. Cumbres Borrascosas fue publicada bajo el seudónimo de Ellis Bell; ningún editor se atrevía a publicar, pues consideraban que ellas solamente escribían novelas de corte romántico.

El siglo XX se inició con un cambio de tendencia con la pionera Virginia Woolf, que comenzó en 1905 a escribir para el suplemento literario del Times y 10 años después publicó su primera novela.

El premio más importante de literatura en lengua castellana, el Premio Cervantes, solo se ha concedido desde su institución en 1976 a cuatro mujeres: María Zambrano (1988), Dulce María Loynaz (1992) Ana María Matute (2010) y Elena Poniatowska (2013), 4​ frente a 37 hombres.

 

 

 

El Premio Nobel de Literatura desde su creación en 1901 hasta 2017 ha premiado a 13 mujeres y 100 hombres.

 

“Hay que escuchar lo que las escritoras tienen que decir, que no es lo mismo que lo que dicen los escritores. Ellas denuncian mucho más las situaciones de desigualdad o dan más la palabra a personajes femeninos. Eso es muy importante porque las mujeres tienen muy poca voz en la historia. Tenemos que conocer a nuestras antecesoras”.

 

Laura Freixas

 

“¿Qué vale una mujer? ¿Para qué sirve una mujer viviendo en puro grito? ¿Qué puede una mujer en la riada donde naufragan tantos superhombres y van desmoronándose las frentes alzadas como diques orgullosos cuando las aguas discurrían lentas? ¿Qué puedo yo con estos pies de arcilla rodando las provincias del pecado, trepando por las dunas, resbalándome por todos los problemas sin remedio?”

 

Ángela Figuera Aymerich

GALERÍA

Para ver más imágenes pinchar aqui.

© 2020 AMPEA – Asociación de Mujeres Profesionales y Empresarias de Álava