BREVE HISTORIA DEL VOTO FEMENINO EN ESPAÑA

 

 

Desde que se proclamó la Segunda República en 1931, muchas mujeres lucharon por poder ejercer su derecho a voto, ya que la ley les permitía ser parlamentarias, pero no participar en votaciones. Fue entonces cuando Clara Campoamor, diputada por el Partido Radical, impulsó el voto femenino y luchó por la igualdad jurídica ante el hombre y el derecho al divorcio, consiguiéndolo el 1 de octubre de 1931 con 161 votos a favor, 121 en contra y 188 abstenciones.

El 19 de noviembre de 1933, las más de 6.500.000 millones de mujeres con derecho a voto, pudieron elegir a sus representantes, convirtiéndose en ciudadanas de pleno derecho.

Poco duró esta igualdad entre hombres y mujeres ya que, con la llegada de la Guerra Civil y posterior dictadura, la mujer perdió derechos y poder de decisión, quedando excluida su presencia de la política, la cultura y del trabajo remunerado.

La imagen de la mujer durante las décadas posteriores fue relegada a madre, esposa y guardiana del hogar y la familia. Se suprimían así los avances en cuestión de derechos que se habían conseguido antes de 1936. Su nueva “obligación” en la sociedad era obedecer a su marido no pudiendo hacer ningún tipo de gestión sin el consentimiento del mismo. El Estado instauró la educación segregada entre niños y niñas, inculcando las ideas sobre cuál era la labor de cada sexo en la sociedad. Se llegó a tal extremo en cuanto al sexismo, que incluso había un código de vestimenta para ellas, pudiendo ser encarceladas si lo incumplían.

Las elecciones libres de 1977, en plena Transición, fueron un hito histórico y esperanzador para todo el pueblo español, pero de manera especial para la mujer, que había sido ninguneada y privada de sus derechos durante décadas.

 

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